Querido Iker

Capítulo 1

Alma 18 de Julio de 2016

 

Son las cuatro de la mañana y sigo sin pegar ojo, llevo dando vueltas en la cama toda la noche.  

 

Hace un calor sofocante. 

 

Desde el Centro Meteorológico anunciaron ayer que el calor iba a ser insoportable, porque las previsiones estimaban  que se podían alcanzar durante el día de hoy, una media de 35 grados. Desde luego no se han equivocado, porque a esta hora el termómetro marca 30 grados.  

 

El apartamento donde vivo es pequeño, está situado en un complejo residencial a pie de playa, todos los apartamentos están dotados de un precioso jardín, que fue el motivo principal por el que me decidí a alquilarlo, solo tiene una habitación y una gran sala diáfana que conecta con una cocina americana. Vivo con mi perrita Laila. Ahí está a los pies de mi cama.

 

Siento como un nudo en el estómago, no sé de dónde viene esta angustia. Es como si intuyera que algo malo va a pasar. Esto me pasa desde muy pequeña, siempre he tenido muy buena intuición, al principio no le daba importancia, pero con los años he aprendido a hacerle caso, porque me he dado cuenta de que no suele fallar.

Es como una agitación interior.

 

Como veo que ya no voy a poder dormir, me hago un té helado y me voy al jardín, con este calor se está mejor fuera que dentro de casa.

 

Como no tengo nada mejor que hacer, reviso el correo, hay uno del que no reconozco el remitente, lo único que pone en el asunto es “Querida mami Alma”.

 

El corazón me ha dado un vuelco, solo hay una persona en el mundo que me llamaba de esa manera. He tardado un rato en poder abrir el correo.

 

La última vez que lo vi, fue una tarde que nos cruzamos por la calle, nos tomamos un café y parecía que la vida le iba bien. Había conseguido un trabajo en una hípica, como mozo de cuadra, me alegré mucho de que consiguiera ese puesto.

Me puse muy feliz, Iker siempre había tenido una especial sensibilidad con los animales. Ya podía ser una hormiga o un elefante, todos le parecían fascinantes. Con 5 años, mientras los otros niños de su edad solo pensaban en jugar a fútbol, él me pidió que le comprara un libro de insectos. Encontré uno para niños en el que aparecían toda clase de artrópodos: arácnidos, insectos, miriápodos y crustáceos, que acabó aprendiendo de memoria. Aunque en su naturaleza ya estaba ese amor por los animales, quiero pensar que yo también tuve algo que ver en esa vocación.

 

Dediqué muchos años de mi vida a trabajar como educadora en hogares de acogida y era inevitable involucrarse emocionalmente con aquellos niños. Con algunos más que con otros.

Iker fue uno de esos niños con los que tuve una conexión especial.

Me dijo que salía con una chica con la que se sentía feliz y tranquilo. ¡Pero eso fue hace 10 años! Entonces ¿Para qué me escribe después de tanto tiempo?

 

Esto es lo que dice el correo:

¡Querida mami Alma!

Espero que te encuentres bien, hace mucho que no sé de ti, me llegó la noticia de que te mudaste a Francia a trabajar de enfermera veterinaria. Lo que siempre quisiste, no me extraña que dejaras el trabajo de educadora, es muy duro.

 

Llevo tiempo queriendo llamarte, pero ya sabes, va pasando el tiempo y nos vamos encerrando en la comodidad de nuestra burbuja.

 

Lamento tener que ponerme en contacto contigo para darte malas noticias. 

No sé a quién más acudir. Tú eres la única persona a la que puedo confiar esto que le está pasando a Noha.

Noha se encuentra en una situación complicada. Me llamó hace unos días, me dijo que se encontraba en un apuro, ¡Otro más! Quedamos en vernos esa misma tarde, pero no apareció. Le llevo llamando varios días y tiene el teléfono desconectado.

Me gustaría que pudiéramos vernos y explicarte bien lo que está ocurriendo, pero no quiero hacerlo por mail.

Te escribo porque no tengo tu teléfono. Llamé al hogar para pedirlo, y aunque les expliqué quién era no quisieron dármelo, lo comprendo. Me dieron tu correo.

Te dejo mi número de teléfono, por favor, ponte en contacto conmigo en cuanto puedas. Es urgente. Un abrazo. Tu querido Iker.

 

Al terminar de leer el correo me he puesto a dar vueltas por el jardín para relajarme, Laila se ha animado y me persigue pensando que estoy jugando. Siento una punzada en el corazón y pienso:

“Ay, mi pequeña Noha, que injusta ha sido la vida contigo”